Toda mi vida pensando que el Cairo era como en las películas, pero no... una
vez más se confirma que no debemos creernos lo que vemos en el cine. Yo me lo
imaginaba como una escena de esas en las que nuestro héroe "Indy" es perseguido
por los malos en las calles del Cairo...

Pero de ahí a la realidad hay un buen trecho.
Me surgió este viaje por motivos de trabajo. Salí el sábado pasado de Bilbao.
Tanto el vuelo a Paris como el vuelo al Cairo transcurrieron con normalidad, a
pesar de mi disgusto por volar con Air France, para mí, una de las peores
compañías aéreas del mundo civilizado. Además, me tocaba ir a través de Paris
Charles de Gaulle, y ya daba por perdidas mis maletas, mi vuelo, o alguna cosa
peor. Pero no, ni perdieron mis maletas, ni llegaron tarde... todo salió bien.
Al llegar me esperaba un taxista del hotel que me había ido a recoger al
aeropuerto. Tras pagar mis 20 euros de visado, salí del aeropuerto y me dirigí
al flamante Mercedes "Viagra" (me dijo que así llamaban a ese modelo en
particular: un S500) que me conduciría al espectacular hotel donde me alojaría.

Arriba: La recepción del hotel Intercontinental CityStars.
Al llegar en sábado, y como allí se trabaja los domingos, lo único que pude
hacer fue cenar y marcharme a dormir. Al día siguiente me esperaban nuestros
agentes para llevarme a visitar a nuestros clientes, pero como esto es un blog
de actividades de ocio.. no seguiré hablando más de trabajo.
Los siguientes días estuve trabajando por las mañanas y visitando sitios
"típicos" del Cairo por la tarde... y estas son mis impresiones:

El centro del Cairo está atravesado por el rió Nilo. En sus orillas hay
innumerables barcos como el de la foto superior ofreciendo cena y espectáculo a
los turistas.. como yo.

Arriba: Barcas más pequeñas; también para turistas.
En las calles del Cairo se conduce de oído, o lo que es lo mismo, la bocina
sustituye a los intermitentes, lo cual es una pu**da si eres sordo.

Arriba: Reparando un taxi en las calles de la ciudad.

Arriba: ¿que fotografía usted?

Arriba: Surcando las azules aguas del Nilo.
Por fin llegamos a nuestro restaurante, seguramente el responsable de la
"colitis" que me agarré dos días después.

Y claro, no se podía llamar de otra manera (siguiente foto):

Todo cuanto había en el pequeño muelle estaba al detalle.

Hasta el que custodiaba la puerta:

En ambas orillas del Nilo se levantaban grandes edificios lujosos, sin
importarles que la manzana contigua fuesen chozas de gente pobre. No era el
caso, pero si había bloques de apartamentos en muy mal estado. En la siguiente
foto, el Four Seasons, uno de los hoteles más lujosos y caros del Cairo.

Una vez sentados en el barco-restaurante, esperamos para que el sol se
escondiese para zarpar... ¿será porque a la noche "todos los gatos son pardos"?

Tras la cena, un par de espectáculos. Primero una bailarina que hacía muy
bien la danza del vientre, y más tarde un baile típico egipcio que a mi me gustó
bastante.




Pero el verdadero espectáculo era el grupo de japoneses que se mataba por
sacar fotos al ombligo de la chica... ¡patético!

Al día siguiente nos dirigimos a ver, ¡como no!, las mágnificas pirámides de
Gizah, bueno, aunque magníficas debieron de ser hace 5000 años, porque ahora
solo eran montañas de piedra.

Arriba: el tráfico en el Cairo.

Hace 5000 años llegaba el Nilo a Gizah, y se usaron barcos para traer las
enormes piedras que formaron las pirámides. Hoy en día las aguas de este arroyo
(que probablemente desembocan en el Nilo) servían para que los habitantes de
este poblado tirasen toda la mierda a él. Si Ramses levantase la cabeza...
Su sentido de limpieza se aleja mucho del nuestro:

Y entre toda la basura se levanta un mercado de fruta:

o una tienda de comida:

y al lado un taller mecánico:

Los carros con caballos para los turístas:

Y tirar la basura en medio de la calle es normal. Debe ser para alimentar a
los hambrientos gatos.

Pero pronto se hace de noche, y todo parece mucho más bonito:

Una pena no haberme traído las cuerdas. Me dijeron de un árabe que subió sin
cuerdas a la pirámide más alta, en tan solo 7 minutos. Hoy en día es imposible.
El lugar está lleno de francotiradores. El motivo: evitar ataques terroristas.

Cae la noche y mi agente y yo acudimos al espectáculo de "luces y sonido"
montado para guiris. ¡¡Y tanto!! La recepción era con gaiteros escoceses
vestidos de faraones. ¡Patético!

Bueno, algo que si me gusto:


Arriba: Shisha.
Después de esta noche, todo fue cuesta abajo. Caí enfermo con disentería,
colitis, o cualquier término de estos. Jueves y viernes me los pasé enteros sin
comer absolutamente nada. El viernes volaba de nuevo a casa, y si no hubiese
sido porque los indeseables de Air France retrasaron mi vuelo la noche anterior,
hubiese estado en Castro a las 4 de la tarde. Pero no, no pudo ser. Ya me
parecía a mi raro que los de Air France no hiciesen nada para estropearme la
semana. Tuve que esperar SEIS HORAS en la enana terminal 2D del aeropuerto, sin
comer nada durante dos días, con sudor frio, dolor de cabeza, y con unas ganas
terribles de llegar a mi casa.
Gracias a Dios, todo acabó. Y ahora estoy en casita. Volveré, pero no con
esta compañia.
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